Depresión: El principal problema de salud mental de este siglo

depressed-womanQuién no se ha topado con una persona con el ánimo decaído, que parece no disfrutar de ninguna actividad; que, por el contrario, incluso se muestra irritable y parece no entretenerse con aquellas cosas que antes lo hacían vibrar. Muchas veces, observamos también que, sin que sea lo esperable, estas personas pueden romper en llanto, sin que nadie pueda prever cuándo esto va a comenzar o el origen de la angustia y la desesperanza que en ellos se observa.

Asimismo, estas personas suelen tener una visión sombría sobre el futuro y una marcada melancolía o sufrimiento por las experiencias vividas. En algunos casos, incluso las personas de su alrededor pueden calificarlas como exageradas o irracionales, por el supuesto sesgo negativo que presentan sus comentarios sobre ellos, el mundo que los rodea y las demás personas.

Pues bien, si es que alguna vez alguna personas se encuentra con otra así, no debe dudar de que se trata de un conocido problema que tiene una alta prevalencia entre la población, y que es padecido por todas las personas al menos en algún momento de sus vidas. A este conjunto de comportamientos se le conoce como depresión.

No obstante, la depresión no se trata de algo que simplemente invade a la persona y que la persona tiene que expulsar, como si de una posesión se tratase. La depresión es principalmente un cambio en el estado de ánimo. Ésta es una respuesta adaptativa ante la pérdida de una o varias cosas importantes (la muerte de un ser querido, por ejemplo; o el fin de una relación sentimental, también, entre otras cosas).

La persona al adoptar una postura más pasiva, caracterizada por la inactividad y la evitación (siendo la función del bajo estado de ánimo, crear esto), se protege de las supuestas condiciones que crearon la pérdida. Así, el riesgo de daño es menor; no obstante, igual de bajas son las probabilidades de recuperar aquellas cosas que se perdieron. De allí que el tratamiento para la depresión suela ser el menos indicado: Moverse y volver a la vida aun sin tener ganas de hacerlo.